¿Qué es el VIH?

Actualmente, no existe una cura para el VIH, pero sí existe tratamiento antirretroviral (TAR). Este tratamiento controla el virus, evita su multiplicación y permite que las personas tengan una vida larga y con buena calidad de vida.

El tratamiento antirretroviral es la única forma de reducir la carga viral. Cuando se inicia de manera temprana y se toma todos los días según indicación médica, la mayoría de las personas no progresan a la fase SIDA. En el caso de mujeres embarazadas, el tratamiento es fundamental en cualquier etapa del embarazo para prevenir la transmisión del VIH al bebé.

Si no se recibe tratamiento, el VIH puede avanzar a la fase SIDA (Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida), en la cual el sistema inmunológico está muy debilitado y pueden aparecer enfermedades oportunistas, como tuberculosis, candidiasis, toxoplasmosis o herpes.

Cuando una persona con VIH mantiene su tratamiento y alcanza una carga viral indetectable (cuando hay menos de 20–50 copias del virus por mililitro de sangre,), no transmite el VIH por vía sexual.  Esto se conoce como Indetectable = Intransmisible (I=I). Aún en este casos se recomienda seguir utilizando el condón como protección contra otras infecciones. 

En Guatemala, existe tratamiento eficaz y, de acuerdo con el Decreto 27-2000, toda persona con VIH tiene derecho a recibir atención integral y tratamiento antirretroviral de forma gratuita en los servicios de salud públicos.

El VIH (Virus de Inmunodeficiencia Humana) es un virus que afecta el sistema inmunológico, afectando principalmente a nuestras células CD4 , que son nuestra barrera de defensa. El VIH entra en estas células, utiliza su material genético y el virus se replica en nuestro cuerpo disminuyendo nuestras defensas muchas veces sin presentar síntomas al inicio.

¿Qué es la carga viral?

Es la cantidad de VIH que hay en la sangre de una persona. En palabras sencillas, indica qué tan activo está el virus en el cuerpo. Cuando la carga viral es alta, el VIH se está multiplicando; cuando es baja, el virus está bajo control; y cuando es indetectable, el tratamiento está funcionando correctamente. En la práctica, se considera indetectable cuando hay menos de 20 a 50 copias del virus por mililitro de sangre, según la prueba de laboratorio utilizada.

Mantener la carga viral indetectable protege la salud de la persona y evita la transmisión del VIH por vía sexual, siempre que se continúe con el tratamiento de forma constante y bajo seguimiento médico.

¿Cómo se transmite?

y factores que aumentan el riesgo

Relaciones sexuales

El VIH puede transmitirse en relaciones sexuales anales o vaginales sin protección, cuando hay contacto con semen o fluidos vaginales/rectales.

Compartir agujas

El VIH puede transmitirse al compartir agujas, jeringas u otros instrumentos que entran en contacto con sangre. Usar material nuevo y estéril en cada ocasión previene la transmisión

El VIH puede transmitirse durante el embarazo, el parto o la lactancia si no hay atención médica. Con diagnóstico y tratamiento oportunos, el riesgo se reduce de forma importante.

De madre a hijo

El VIH solo puede transmitirse cuando ciertos fluidos —sangre, semen, líquido preseminal, fluidos rectales y vaginales, y leche materna— entran en contacto con mucosas, piel lesionada o directamente con la sangre. Por eso, lo más importante es qué ocurrió, cómo ocurrió y si hubo protección. Existen comportamientos que aumentan el riesgo de transmisión, como:

  • Tener varias parejas sexuales.

  • No usar condón y lubricante a base de agua en relaciones sexuales orales, anales o vaginales.

  • Consumir alcohol o drogas, ya que pueden afectar la toma de decisiones.

  • Inicio temprano de las relaciones sexuales sin información ni protección.

  • Compartir agujas o jeringas.

En lo sexual, el sexo anal receptivo sin condón es la práctica con mayor probabilidad de transmisión si la otra persona tiene VIH y no está en tratamiento o su carga viral aún no ha llegado a ser indectable. El riesgo disminuye significativamente cuando se combinan medidas de prevención:
condón bien usado, lubricante a base de agua, PrEP para personas sin VIH y tratamiento antirretroviral para personas con VIH.

Cuando una persona con VIH está en tratamiento y mantiene una carga viral indetectable, no transmite el VIH por vía sexual (Indetectable = Intransmisible, I=I). Esto está respaldado por evidencia científica sólida.

Si hubo una posible exposición reciente (por ejemplo, sexo sin condón, rotura del condón o compartir jeringas), existe la Profilaxis Post Exposición (PEP): un tratamiento de 28 días que debe iniciarse lo antes posible y como máximo dentro de las 72 horas. Si las exposiciones son repetidas, es recomendable informarse sobre la PrEP como método preventivo continuo.

La única forma de saber si tienes VIH es haciendo la prueba. En Guatemala, puedes solicitar de forma gratuita y confidencial la prueba de VIH junto con las de sífilis y hepatitis B y C en los servicios de salud. La información confiable y la prevención combinada ayudan a cuidar tu salud y la de otras personas.

Cómo NO se transmite

Es importante entender que el VIH solo puede transmitirse cuando ciertos fluidos corporales (sangre, semen, fluidos vaginales o rectales y leche materna) entran en contacto directo con mucosas, piel lesionada o el torrente sanguíneo.

Por eso, el contacto social, familiar o laboral no representa ningún riesgo. Aclarar cómo no se transmite el VIH es clave para reducir el miedo, combatir la desinformación y promover entornos seguros y respetuosos para todas las personas.

Además, cuando una persona con VIH recibe tratamiento antirretroviral, lo toma de forma constante y alcanza una carga viral indetectable, no transmite el VIH por vía sexual (Indetectable = Intransmisible, I=I). Este principio cuenta con amplia evidencia científica y es promovido por ONUSIDA, la OPS/OMS y el MSPAS como parte de la respuesta integral al VIH. La información basada en evidencia, junto con la prevención combinada y el acceso a servicios de salud, permite cuidar la salud, reducir el estigma y fortalecer el bienestar individual y comunitario.

Factores de riesgo

De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud, los factores que aumentan el riesgo de adquirir el VIH son:

El consumo de alcohol y otras sustancias, así como compartir agujas, aumenta el riesgo de VIH e ITS porque puede afectar la toma de decisiones, reducir el uso del condón y facilitar el contacto directo con sangre infectada.

Tener relaciones sexuales, anales o vaginales, sin usar condón y lubricante.


Padecer otras infecciones de transmisión sexual (ITS), como
sífilis, herpes, clamidiasis, gonorrea o vaginosis bacteriana.

El consumo de alcohol u otras sustancias en el contexto sexual, puede aumentar la vulnerabilidad al VIH. Estas sustancias pueden afectar la toma de decisiones y dificultar el uso constante de condón u otras medidas de prevención.


Compartir soluciones de drogas, agujas, jeringuillas u otro material de inyección.

Recibir inyecciones, transfusiones o trasplantes de tejidos sin garantías de seguridad, o someterse a procedimientos médicos que impliquen cortes o perforaciones con instrumental no esterilizado.

Pincharse de forma accidental con una aguja u otro objeto punzocortante que haya estado en contacto con sangre, una situación que puede ocurrir especialmente en el personal de salud.

¿Qué es el sida?

El sida (Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida) es la fase avanzada de la infección por VIH. No es una enfermedad distinta ni una nueva infección: es el resultado de que el VIH haya debilitado gravemente el sistema inmunológico a lo largo del tiempo, especialmente cuando no se recibe tratamiento.

Con el paso de los años sin tratamiento antirretroviral, el VIH reduce de forma importante la cantidad de linfocitos T CD4, que son las defensas del cuerpo. Cuando estas defensas bajan mucho, la persona queda vulnerable a infecciones que generalmente no afectan a una persona con un sistema inmunológico sano. Entre las enfermedades definitorias de SIDA se encuentran: tuberculosis, histoplasmosis, criptococosis, toxoplasmosis, candidiasis, entre otras.

El sida se diagnostica cuando una persona con VIH:

  • Tiene un recuento de CD4 menor a 200 células/mm³, o

  • Presenta alguna enfermedad definitoria de sida, como una infección oportunista grave.


La Organización Mundial de la Salud (OMS) considera que la enfermedad por VIH está avanzada cuando la persona se encuentra en las fases 3 o 4 de su clasificación clínica, o cuando el recuento de CD4 es menor a 200 células/mm³ en adolescentes y adultos. En el caso de niños menores de cinco años, toda infección por VIH se considera enfermedad avanzada, independientemente de los síntomas o del estado inmunológico.

Es importante destacar que, con diagnóstico temprano y tratamiento antirretroviral oportuno y continuo, la mayoría de las personas con VIH no progresa a la fase sida y puede mantener una vida larga y con buena calidad de vida.

SÍNTOMAS DE VIH

Muchas personas no presentan síntomas al inicio o no los reconocen porque parecen un resfriado fuerte o una gripe. Por eso, la única forma de saberlo es con una prueba. En la infección temprana, el virus puede transmitirse con facilidad, aun cuando la persona se sienta bien.

Infección aguda (semanas después del contagio)

Puede no haber síntomas. Cuando aparecen, suelen ser parecidos a un cuadro de gripe y duran de días a pocas semanas:

  • Fiebre

  • Dolor de cabeza

  • Erupción (ronchas) en la piel

  • Dolor de garganta

Algunas personas también presentan dolor corporal y ganglios inflamados. Si has tenido una posible exposición reciente y tienes síntomas de este tipo, hazte la prueba.

Infección crónica (meses a años)

Tras la fase inicial, el VIH puede mantenerse con pocos o ningún síntoma. A medida que el sistema inmunitario se debilita, pueden aparecer:

  • Inflamación de ganglios linfáticos

  • Pérdida de peso no explicada

  • Fiebre persistente

  • Diarrea

  • Tos

Estos signos indican que el organismo está trabajando más para defenderse. Es fundamental iniciar o continuar el tratamiento y acudir a controles. Además debes realizarte la prueba de VIH al menos una vez al año ya que esta fase de infección crónica puede durar sin presentar síntomas, hasta mas de 10 años.

Enfermedad avanzada (sida, si no se trata)

Si el VIH no se trata, con el tiempo pueden presentarse infecciones graves y algunos cánceres debido al daño en las defensas. Entre las enfermedades más frecuentes están:

  • Tuberculosis

  • Meningitis criptocócica

  • Infecciones bacterianas graves

La OMS considera “enfermedad avanzada” cuando el recuento de CD4 < 200 células/mm³ o cuando se cumplen criterios clínicos de las fases 3–4; en niñas y niños menores de 5 años se clasifica como avanzada por defecto.

El VIH puede agravar otras infecciones como: la hepatitis B, la hepatitis C y la viruela del mono (mpox), especialmente cuando el sistema inmunológico está debilitado. Por eso, si tienes VIH, es fundamental acudir a la Unidad de Atención Integral (UAI) más cercana para iniciar o continuar tu tratamiento.

En las UAI recibirás atención integral y completamente gratuita, que incluye evaluación médica, tratamiento antirretroviral y seguimiento. Al apegarte al tratamiento, puedes lograr una carga viral indetectable, fortalecer tu sistema inmunológico y reducir complicaciones asociadas a otras infecciones, mejorando tu salud y calidad de vida.